sábado, 26 de febrero de 2011



Historia de un suicidio

Miguelito era un niño soñador y su mayor anhelo era volar. Más de una vez Doña Jacinta lo encontró a punto de lanzarse de la lavadora, de la mesa, del escaparate y hasta de la nevera. Miguelito no entendía que las personas no podemos volar. Estaba cubierto de raspones y moretones que delataban sus intentos fallidos de alzar vuelo.
Un día empezó la escuela y con ella se esfumaron las caídas y los chichotes; Miguelito tenía una nueva meta, aprender mucho para irse a la ciudad a trabajar. Y así lo hizo. Ahora Miguel es todo un hombre, y todo hombre debe tener una misión en la vida y la de él no era otra que volar,así lo sentía, así debía ser. Y Miguelito, el niño volador, ya hombre se hizo piloto.
Al pasar el tiempo y luego de muchos vuelos, una esposa, hijos y un hogar, se dio cuenta que volar un avión no es igual a "volar"; faltaba libertad, el roce del viento en el rostro. Así nuestro Miguel probo con el paracaídas, el benji, parapente y cualquier otra cosa que se le parezca y nada, seguía sin estar totalmente satisfecho.
Un buen día se levantó muy temprano, tomo su desayuno, beso a su mujer e hijos y salio en busca de un edificio de altura considerable. Subió hasta el ultimo piso y a la azotea, se coloco al borde de la corniza, tomo un respiro y decidió volar.
En un principio lo inundo una sensación de paz, sintió el viento en la cara y esa libertad que tanto había deseado. Por un momento él y el viento fueron uno, por un instante Miguel era un hombre verdaderamente feliz.
Pero todo lo que sube tiene que caer y se percato que no estaba volando, estaba cayendo y quiso volver atrás. Ya era demasiado tarde.


22/08/2004
sin hora registrada

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